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Hacer todo a última hora

Hacer todo a última hora

“Después de la teleserie hago la tarea”, “Son las 3 de la mañana, creo que ya debería leer los textos para el certamen”, “Termino el informe antes que llegue el jefe”… La habilidad de distorsionar los tiempos son exclusivas del chileno promedio, porque cuando una actividad sale, por más mínima que sea, se transforma en un megaevento si tenemos alguna obligación que cumplir.

Con esto hemos desarrollado una habilidad multidimensional que permite que manejemos el espacio-tiempo a nuestro antojo, es ese momento en el que nos cae la teja de que llegamos al punto-de-no-entrega, cuando ya no podemos seguir sacando la vuelta.

Pero dicen por ahí que en los tiempos de crisis aparecen las mejores soluciones, eso está impreso en la actitud del chileno, relajado el 90% del tiempo, y haciendo desesperadamente lo que debe el 10% restante.